Estimado Jorge:
Sin duda, la plasticidad cerebral es mayor en las primeras etapas de la vida, por lo que los aprendizajes son más fáciles y sólidos en estas etapas. Ahora, la cuestión es ¿por qué dedicar ese tiempo y esos esfuerzos, precisamente al inglés? ¿Por qué no aprovechar la plasticidad cerebral para enseñar música, o danza, o los números, o la lectura y la escritura?
El problema con los niños con síndrome de Down es que aprenden más despacio que los demás niños y por esos necesitan más tiempo para consolidar sus aprendizajes. Hay infinitas cosas que enseñar y muy poco tiempo para enseñarlas. De ahí que sea fundamental hacer una buena selección de objetivos educativos. Y si tenemos que seleccionar, mejor escoger los que sean útiles, prácticos, funcionales, los que les sirvan para ahora y para el futuro.
A la edad de tu hijo es recomendable trabajar aspectos como la autonomía básica, las habilidades sociales fundamentales, la motricidad fina y gruesa, el lenguaje expresivo y comprensivo e incluso se le puede introducir en contenidos “académicos” como los inicios de la escritura o de la lectura, o los números. Todos esos sí son objetivos prácticos, que le pueden servir para el futuro. El inglés, seamos realistas, tendrá para él una utilidad muy limitada, teniendo en cuenta lo lentos que serán los aprendizajes y lo poco que los podrá aplicar en su vida adulta.
Insisto en que estoy de acuerdo con la logopeda en que es mejor trabajar la expresión y la comprensión oral en castellano, que esa sí le será útil en el presente y en el futuro.
Pero si vosotros queréis que haga inglés, como una actividad lúdica, con juegos y canciones, como podría hacer cualquier otro taller que le divierta, lo podéis intentar. Pero siempre siendo conscientes de que el objetivo no es que aprenda inglés, pues eso será difícil que se consiga, sino que lo pase bien.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21