Estimada Jennifer:
Es cierto que los niños con síndrome de Down tienen cierta torpeza motora en sus manos que les puede influir a la hora de escribir y que requiere que se trabaje. Sin embargo, como siempre, el sentido común es el mejor consejero. Para desarrollar la motricidad fina y el control ojo-mano, no es precisa la intervención de un terapista, sino que basta con los ejercicios que pueda realizar el niño en casa, en sus tareas cotidianas. Por supuesto, el apoyo de un especialista ayudará a que esa capacidad avance más deprisa, pero no es imprescindible.
De hecho, por ejemplo en España, no está generalizada la utilización de Terapia Ocupacional, y muchas de las actividades que emplean estos especialistas son llevadas a cabo, por ejemplo, como un apartado más de la atención temprana o dentro de talleres o sesiones de apoyo en motricidad fina. Se ha de tener en cuenta también, que un niño que asista a una o dos horas de esta terapia a la semana, pasará muchísimas más en su casa, siendo éstas las más importantes para su desarrollo.
Todas las actividades cotidianas que se os ocurran, pueden ser útiles. Puede ayudar en tareas de casa, colocando los cubiertos en el cajón o la ropa en el armario o sacar la compra de la bolsa. Todo lo relacionado con el autocuidado personal, también sirve, por ejemplo, desvestirse, vestirse, comer con cubiertos, beber en vaso o lavarse la cara y las manos por sí mismo. En último caso, se ejercita la motricidad fina fundamentalmente para aplicarla en la vida diaria. Y respecto a la escritura, puede hacer ejercicios de preescritura, como dibujar, pintar, o hacer líneas y garabatos, que le vayan dando fuerza y precisión en las manos.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21