Estimada Chus:
Con el inglés, la primera duda que se me plantea es si merece la pena el esfuerzo de hacer algún tipo de adaptación en la asignatura. Con un planteamiento práctico, en el que el objetivo final es intentar lograr aprendizajes que sean útiles, funcionales, aplicables para la vida, el trabajo en inglés me parece que tiene pocos visos de ser utilizado en la etapa adulta por las personas con síndrome de Down, fuera de los contenidos que se trabajen en la escuela.
En general, el nivel que van a alcanzar los niños con síndrome de Down (y muchos de los demás niños, por cierto) será el de adquisición mecánica de unas pocas palabras, que difícilmente llegarán a aplicar nunca en la realidad. No es lo mismo, sin embargo, el caso de los niños bilingües que utilizan esa lengua de alguna manera en su vida cotidiana.
¿Cómo plantear la asignatura? Teniendo en cuenta lo anterior, se puede entender como una materia más en la que el niño ha de participar, con lo que deberá realizarse una adaptación curricular seleccionando de entre los que los demás trabajan, los objetivos y contenidos que se busca alcanzar con el niño con síndrome de Down. Ir a inglés normaliza al niño, le hace partícipe de lo que en el colegio se realiza y le permite socializarse con los demás.
La motivación del niño se logra, como siempre, presentándole aprendizajes que le parezcan útiles y de forma amena, dinámica, entretenida. Un maestro entusiasta transmitirá motivación sea cual sea la materia que imparta. Entiendo, por otro lado, que Irene se muestre pasiva y desmotivada, teniendo en cuenta lo que he escrito anteriormente.
No obstante, el inglés a mí me parece una buena materia para utilizar a la hora para proporcionar apoyos fuera del aula, es decir, una materia prescindible. Espero, sin embargo, la opinión de otros padres y profesores respecto a los resultados que ellos han obtenido con esa materia en el colegio.
Un afectuoso saludo.
Emilio Ruiz
Canal Down21