Editorial: Cultivar la confidencia

Editorial: Cultivar la confidencia

Cultivar la confidencia

 

De forma natural, imperceptible pero decidida, los padres nos convertimos en vigilantes, guardianes, protectores de nuestros hijos aun antes de que nazcan. De todos, pero muy especialmente si el hijo muestra una discapacidad que altere su normal desarrollo.

En la práctica, lo primero que nos preocupa en nuestro hijo con síndrome de Down es su salud física: si nace con alguna anomalía nos esforzamos en corregirla o, al menos, paliarla; nos esforzamos en prevenir posibles problemas mediante el seguimiento de un programa de salud que incluye la alimentación adecuada, los ejercicios físicos, el desarrollo multisensorial, la capacidad neurocognitiva, la adquisición en tiempo y forma de los hitos del desarrollo, los aprendizajes. Es así como transcurren la infancia y la niñez, la adolescencia y la juventud, la vida adulta. Nos acompañan muy eficazmente profesionales que atienden y entienden las distintas dimensiones de una vida humana en permanente desarrollo, pero siempre nos consideramos primeros agentes de la atención a nuestros hijos, mientras nos parezca que tenemos la fuerza y energía para prestarla debidamente.

Cabe preguntarse en qué grado, a lo largo de los años, mantenemos con esmero el papel de guardián y nos desentendemos del papel de consejero, amigo, incluso confidente. No es un tema fácil. Es un papel que no se improvisa: requiere tiempo y saber ganarse esa confianza basada en que el propio hijo haya experimentado la seguridad que sus padres le ofrecen. Cuando el hijo es pequeño, la confianza es espontánea. Pero cuando el hijo crece y surge su sentido de independencia, es entonces precisamente cuando más necesaria resulta el asegurar la armoniosa comunicación. Su capacidad comprensiva ha aumentado, y aunque le cueste expresarse plenamente, va captando y reteniendo breves razonamientos, explicaciones sobre nuestras conductas y decisiones si son expresadas de forma sosegada, sencilla, en momentos oportunos donde prime el ambiente de amistad. La confianza hay que ganársela.

Por eso es tan importante la comunicación y el diálogo confidencial y reposado en positivo. Reservar tiempos y espacios. Es decir: no puede limitarse a razonar prohibiciones o carencias, sino que ha de ir dirigido a descubrir, fomentar, imaginar posibilidades acordes con las capacidades que el hijo va demostrando y nosotros vamos descubriendo en él. A explicarle sus cualidades. A profundizar de manera paulatina en su propio interior, a introducirnos afablemente en su espíritu y en ese mundo abierto que sus cualidades espirituales le ofrecen. Esta apertura le ayudará a salir de sí mismo y de sus reducidos intereses. Le permitirá comprender los intereses de los demás, ampliando así la visión de un mundo que no se reduce a él sino que abarca a muchas otras personas con cuya relación se va a enriquecer.

Ello consigue, además, otro feliz resultado: el asegurar una feliz y armoniosa convivencia con nuestro hijo que, con mucha frecuencia, habrá de ser prolongada.

Comentarios  

+3 #1 GraciasPatricia Llagostera 29-07-2022 12:53
Hermoso y cálido informe para tener muy presente. Gracias por ayudarnos a estar atentos, con ojos y corazón abiertos.
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+3 #2 SaludosMa de Jesús Peña 29-07-2022 18:25
Prof. Jesús Flores nuevamente le agradezco la revista mensual confío en Dios que los siga bendiciendo a todo su equipo.
Padres de familia y especialistas gracias por su apoyo a todas las familias de estos angelitos. Muy interesantes todos los temas informativos que sirven de mucha orientación. Un abrazo cariñoso para todos.
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+1 #3 tec.en artes graficasrafael sanchez 02-08-2022 03:17
Agradezco el esfuerzo y interes con mucho amor y conocimiento para abordar estos temas para con nosotros padres especiales de niños con capacidades especiales gracias muchas gracis
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0 #4 RE: Editorial: Cultivar la confidenciaSaro 02-08-2022 23:48
Magnífico Editorial. Qué profundo, qué certero.
Por cierto, que bonita, refrescante y elocuente la foto que lo ilustra.
Muchísimas gracias un mes más.
Un enorme abrazo.
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+1 #5 Editorial: Cultivar la confidenciaJosé Francisco Navarro Aldana 03-08-2022 05:12
Desde el momento de conocer el diagnóstico, tanto en la etapa prenatal como en la postnatal, a los padres se nos abre un abanico de interrogantes, unas que nos parecen apremiantes, como lo son el modo de crianza, los cuidados de salud, los apoyos que requerimos, por solo nombrar estas tres.
No es fácil deslindarnos del papel de guardián del otro papel, cuya figura es la del amigo. Creo que ambos van entrelazados, con momentos de relevancia, bien sea de uno o del otro. Y cuando los padres llegan a esa tercera edad, y esta el hijo acompañándonos, que también en muchos casos, por su envejecimientos precoz, lleva a una condición de guardianes mutuos.
Esa convivencia feliz, como se señala al final del Editorial, requiere de un bienestar mental, tanto de los padres como del hijo, y ello se cultiva a través de los años, con el mantenimiento de un buen estado de salud física y mental.
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