Estimada Paola:
Tu hijo se encuentra en un momento delicado de su vida, pues está en plena adolescencia, momento en que se producen grandes cambios. Esas transformaciones no sólo son corporales y físicas, sino también psicológicas, lo que complica mucho las cosas. En su caso, a los cambios fisiológicos (crecimiento, cambios corporales) y a la natural rebeldía propia de la edad, se le ha de sumar la presencia del síndrome de Down. Aunque lo habéis hablado con naturalidad en casa y siempre se ha relacionado con personas con y sin síndrome de Down, él se da cuenta de su diferencia, y muestra su descontento. Según cuentas, no quiere tener síndrome de Down.
Eso es normal, pues es consciente de las dificultades que conlleva el síndrome y se da cuenta de que el rechazo que puede sentir por parte de algunas chicas (sin maldad ni consciencia por parte de ellas, pienso yo), se debe precisamente a tener síndrome de Down. En resumen, lo que le pasa es natural, así como es natural que no le agrade.
Ahora bien, eso no significa ni que debas apartarle de las clases de Kung Fú, para que no se encuentre con esas chicas, ni que debas apartarle del grupo de chicos de la asociación porque él no quiere ir. Yo pienso que tiene que ir a los dos sitios y aguantar las dos situaciones. Vive y vivirá en los dos mundos y en los dos mundos tiene que saber estar. Entiendo que no es plato de gusto, pero ésa es su realidad y va a tener que acabar aceptándola. Otra cosa no es posible, porque sería no aceptarse a sí mismo. Es una pastilla que tiene que tragar y que nadie puede tragar por él.
Eso sí, tú puedes ayudarle estando a su lado, hablándole cuando tenga dudas, apoyándole, haciéndole que se sienta querido en casa, aunque se pueda sentir rechazado fuera. Tú puedes darle aliento, pero será él quien tenga que realizar el trabajo de aceptación de su síndrome de Down. Y una forma de ayudarle es siendo sincera con él, diciéndole, por ejemplo, que esas chicas prefieren estar con chicos sin discapacidad, porque son más parecidas a ellas. Del mismo modo, como tú ya le has explicado, lo más natural es que encuentre a sus amigos de verdad y, posiblemente, a su amor verdadero, entre las personas semejantes a él. Es más, está cayendo en una contradicción, aunque él mismo no se dé cuenta: rechaza a los que son como él, pero quiere que le acepten los que son diferentes; rechaza a los que tienen más dificultades que él, pero quiere que le acepten los que tienen mejor nivel.
Por otro lado, le puedes poner ejemplos de otras situaciones que tú y los demás familiares padecéis (enfermedades, carencias, dificultades) y que tenéis que sobrellevar. Nadie está libre de problemas.
En resumen, creo que tu hijo está atravesando un momento de crisis, en el sentido de adaptación al cambio de la adolescencia y a lo que conlleva. Le gustan las chicas sin discapacidad, pero ellas no quieren estar con él. Ahora, se trata de que acepte su realidad, incluyendo su propio síndrome de Down. Y tardará un tiempo, pero tendrá que acabar por aceptarlo.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21