Estimada Lucía:
Gracias por consultarnos sobre la situación de su sobrino. Ha hecho muy bien en hacerlo porque es preciso ayudarle en momentos que para él son muy difíciles de superar.
¿Qué edad tiene? ¿Cuál era su comportamiento, sus logros, sus aficiones, antes de que ocurriera todo esto?
Para su tranquilidad le diré que es bastante frecuente que las personas con síndrome de Down, por su especial sensibilidad y afectividad, muestren un duelo profundo tras la muerte o separación de seres que para ellas eran muy queridos. Los echan en falta, los recuerdan muy vívidamente durante largo tiempo, y su tristeza les va arrastrando poco hacia la depresión. Pero ¡pueden y deben salir de ella!
La solución no está en los antidepresivos (que por supuesto pueden ayudar) sino en las medidas de conducta y relación con la persona afectada que nosotros tomemos: una conducta inteligente, animosa, comprensiva y que, sin ocultar lo sucedido, la vaya sacando poco a poco de su pensamiento obsesivo para que renueve de nuevo su interés por las cosas: con mucha paciencia y mucha constancia. Por eso le preguntaba a qué nivel había llegado su sobrino en su conducta y en sus adquisiciones de la vida ordinaria. Le animo encarecidamente a que lea las instrucciones y recomendaciones que se ofrece en este artículo: www.downciclopedia.org/psicologia/person...indrome-de-down.html. Un buen profesional psicólogo les puede ayudar en estos momentos a establecer unas pautas de conducta, para él y para ustedes. No esperen milagros de la noche a la mañana, pero su postura comprensiva y al mismo tiempo animosa será el mejor remedio antidepresivo que le pueden proporcionar. El medicamento será en todo caso un elemento coadyuvante.
Con mis mejores deseos, le saluda muy cordialmente
Jesús Flórez