Estimada Lorena:
Como tú bien dices se ha escrito mucho sobre este tema y seguirán apareciendo personas que defiendan una u otra postura. Mi opinión personal, defendida en muchos lugares, en persona y por escrito, es que el mejor sitio donde pueden pasar su escolarización los niños con síndrome de Down es en un centro ordinario.
Y es que entiendo que la escolarización no es un fin en sí mismo, no es un objetivo, sino un medio para conseguir la mejor integración social futura. Entre muchos otros argumentos, el más sólido, desde mi punto de vista, es que si queremos que las personas con síndrome de Down compartan su vida adulta en igualdad de derechos y deberes con las demás personas, la única forma coherente, razonable, lógica, congruente de actuar cuando son niños, es llevándoles a un centro ordinario. Si cuando hay que prepararles, que es en la niñez, les enviamos a centros especiales, ¿cómo vamos a proporcionarles las herramientas que necesitan para defenderse en entornos normalizados cuando sean adultos? La escolarización en centros especiales solamente tiene sentido si se piensa en que van a vivir en entornos protegidos toda su vida.
Esa es la teoría, luego, en la práctica, un buen centro de educación especial, con programas adaptados, medidas pensadas para proporcionarles estrategias y profesores concienciados, puede ser mejor que un mal centro ordinario, en el que nadie hace nada por el alumno con síndrome de Down. Habría que estudiar cada caso concreto.
De todos modos, al menos en nuestro país, el paso por la Educación Primaria es bastante positivo y la mayor parte de los centros dan una adecuada respuesta a los alumnos con síndrome de Down integrados en ellos. No así en Secundaria, donde se encuentran más dificultades. No obstante, si se consigue que repitan un par de años en Primaria, el paso por Secundaria supone apenas dos años de su vida, que podrían ser los que deban de pasar por un centro específico, en el peor de los casos.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21