Estimada Mª. Ángeles:
En este Canal defendemos la integración plena en la sociedad de todas las personas con síndrome de Down. No es el momento de aportar todos los argumentos que serían necesarios pero, en resumen, creemos que la integración escolar es un paso previo ineludible para la inclusión social de los niños con síndrome de Down. Siempre que sea posible los niños con síndrome de Down deberían de asistir a colegios ordinarios, salvo que haya trastornos muy graves añadidos que hicieran imposible esa escolarización.
Partiendo de esa premisa, como bien te dice Chus, al final son los Equipos de Atención Temprana o los Equipos de Orientación de las respectivas Consejerías de Educación de cada Comunidad Autónoma, los que han de emitir un Dictamen de Escolarización, en el que determinen a qué tipo de colegio tiene que ir cada niño. Y además con el visto bueno de los padres, que si no están de acuerdo, pueden hacérselo saber a la administración, que generalmente acaba haciéndoles caso.
No son los fiscos quienes tienen que decidir la modalidad de escolarización. Podrán decir lo que quieran, pero su opinión no tiene más valor que la de cualquier otra persona. Cuando hacen el dictamen, los orientadores responsables han de recoger información del entorno familiar, social y escolar y a partir de ahí, dar su propuesta de escolarización. Pero insisto en que los padres tienen mucho que decir.
Si hay un colegio ordinario disponible con los apoyos precisos, el niño debería ir a ese colegio. Únicamente en casos excepcionales y si no hay colegios ordinarios disponibles debería de escolarizarse en un colegio especial.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21