Problemas de sueño en personas con síndrome de Down 

TERRY KATZ, PHD, Y ANN REYNOLDS, MD
Síndrome de Down importancia del sueño

1. Conceptos básicos sobre el sueño
2. ¿Cómo sé si mi hijo tiene un problema de sueño?
3. ¿Cómo se evalúan los problemas de sueño de modo profesional?
4. Problemas de sueño y estrategia de intervención

5. Tratamiento médico
6. Conclusión

PARTE III

SUMARIO

5. Tratamiento médico
6. Conclusión
Otras lecturas
APÉNDICE. El sueño en los adultos.

Tratamiento médico

En las partes I y II de esta serie hemos analizado los posibles problemas médicos subyacentes en la problemática del sueño, y hemos explicado cómo se pueden aplicar buenos programas de conducta. Es ahora cuando podemos ponderar si realmente es necesaria la utilización de medicamentos, una vez que la persona con síndrome de Down sigue teniendo problemas para empezar a dormirse o para mantener su sueño.

Se ha visto que la melatonina puede ser eficaz en ocasiones para tratar el insomnio. Como se ha explicado, es una hormona que se produce en el cerebro; su producción es suprimida por la luz, pero conforme la luz se va apagando, sus niveles vuelven a aumentar. Se ha visto una asociación entre dosis altas de melatonina y somnolencia; se ha empleado para resetear los relojes biológicos (p. ej., para reducir los jet-lag en los viajes transoceánicos).

Los estudios realizados no han comprobado la eficacia de la melatonina para tratar el insomnio de los niños con desarrollo ordinario, y parece ser segura y eficaz (al menos a corto plazo) en personas con discapacidad intelectual. (Algunos estudios incluyen niños con trastorno del espectro autista, y de hecho, en estudios pequeños de niños con este trastorno se ha observado una disminución en la secreción de melatonina). Sin embargo, carecemos de estudios objetivos sobre la eficacia de la melatonina (o agonistas de la melatonina: ramelteon) en niños con síndrome de Down. Su perfil de seguridad es muy bueno, por lo que está justificado emplearla cuando fallan los métodos conductuales.

Se dispone de melatonina sintética como complemento dietético, y su uso debe ir siempre acompañado de las correctas medidas higiénicas del sueño. Antes de utilizarla, consulte con su médico.

El recurso a las benzodiazepinas y fármacos afines (p. ej., el zolpidem) ha sido muy utilizado pero no es aconsejable por los problemas que acarrea su utilización continuada. Con facilidad crean tolerancia (es decir, pierden eficacia lo que hace necesario incrementar la dosis), sus efectos sedantes a veces permanecen al día siguiente, lo que resta vitalidad al usuario, y  la larga hace difícil prescindir de ellas. No obstante, puede haber situaciones esporádicas en que se haga preciso "romper" la situación de insomnio o de intranquilidad nocturna, y sea aconsejable administrarlas durante un período de tiempo breve.

La clonidina ha sido empleada en ocasiones con resultados variables. En situaciones en que se aprecie o sospeche un componente de depresión como causante de los problemas de sueño, está justificado emplear algún antidepresivo, especialmente con efectos sedantes como puede ser la amitriptilina. Pueden ser valiosas también la mirtazapina y la trazodona. Lo mismo sucede si hay un componente psicótico, para el que se suele utilizar dosis bajas de risperidona.

Conclusión

Nos gustaría concluir este capítulo destacando la importancia de un buen sueño. En nuestra investigación y en nuestro trabajo clínico, hemos podido comprobar el modo en que un sueño pobre afecta al humor, la conducta y la capacidad de aprender. Hemos aprendido muchísimo de las familias con las que hemos trabajado, y nos hemos visto animados por los cambios que hemos acertado a conseguir trabajando con ellas en equipo. Hemos visto cómo el afrontar las dificultades del sueño de los niños mejora significativamente sus vidas y las de sus familias. Los padres de niños con SD-TEA han de sentirse optimistas de que, con las adecuadas intervenciones, será posible que mejore el sueño de sus hijos.

Otras lecturas

Durand VM. (1998). Sleep better! A guide to improving sleep for children with special needs. Baltimore: Paul H. Brookes.
Ferber R. (2006). Solve your child's sleep problems, 2nd. ed. New York: Firesidfe
Friman PC (2005). Good night, sweet dreams, I love you; now get to bed and go to sleep! Boys Town, NE: Boys Town Press.
Hollway JA, Aman MG (2011). Pharmacological treatment of sleep
disturbance in developmental disabilities: A review of the literature. Research in Developmental Disabilities 32: 939–962
Owens JA, Mindell J. (2005). Take charge of your child's sleep: the all-in-one resource for solving sleep problems in kids and adolescents. New York: Marlowe and Co.
Pantley E. (2002). Felices sueños. Barcelona, McGraw Hill.

APÉNDICE (Down21)

La serie de Katz y Reynolds dedicada al sueño en el síndrome de Down, recién expuesta, se ha referido de manera especial a los problemas que aparecen en las edades jóvenes. Los estudios en adultos con síndrome de Down son muy escasos debido a que, hasta hace unos pocos años, su vida era corta. Con la marcada prolongación de la vida, se empieza a  analizar  sus características. El estudio de mayor envergadura es el realizado y publicado por Esbensen recientemente, traducido por Down21 y publicado en su revista SÍNDROME DE DOWN: VIDA ADULTA (febrero 2016)   Pdf

Con el fin de completar la información de la presente serie, ofrecemos una breve exposición de los contenidos presentados en el artículo de Esbensen.

El sueño en los adultos con síndrome de Down

Se han descrito trastornos conductuales del sueño hasta en el 52-69% de los niños con síndrome de Down: dificultades para iniciar el sueño, para mantenerlo, ansiedad, despertares tempranos. Algunos de estos trastornos, pero no todos, parecen disminuir en la adolescencia, como por ejemplo la frecuencia de despertares.

Los estudios recientes en el síndrome de Down apoyan la relación entre la apnea obstructiva del sueño y la falta de atención, control de los impulsos y dificultades en el funcionamiento diario, capacidades cognitivas y regulación del humor y de la conducta. Lo mismo sucede en la población adulta con síndrome de Down, en la que se encuentran mayores dificultades en tareas visoperceptivas. También van aumentando los problemas de sueño en los adultos con síndrome de Down, conforme van progresando hacia las etapas de demencia.

En la población adulta con discapacidad intelectual y alteraciones del sueño se ha descrito aumento en las tasas de irritabilidad, hiperactividad, estereotipias, agresión, autolesión, en comparación con la que no muestra alteraciones del sueño

El sueño es un problema en el curso del envejecimiento, y es bueno conocer cómo se muestra y qué complicaciones puede haber en la población con síndrome de Down que envejece. Ayuda también a diferenciar entre la apnea del sueño y los demás problemas que se denominan como problemas conductuales del sueño.

Los trastornos del sueño pueden ser causados por una enfermedad subyacente, o pueden contribuir a la presencia de otros problemas, sean de salud física o mental, o de conducta. En cualquier caso, su presencia es una bandera roja que obliga  a investigar y explorar.

El estudio de Esbensen fue realizado en 75 adultos con síndrome de Down de edades entre 37 y 65 años (media 51,1 ± 6,0) al tiempo de recoger los datos más recientes; el 74,7% tenía discapacidad de grado moderado-leve y el resto de grado grave-profundo. 

En casi un tercio (30,7%) de la muestra se identificaron problemas de sueño. Ello incluía un 13,3% de apnea de sueño y 22,7% como trastornos conductuales del sueño.

Hubo una mayor tasa de problemas de conducta en su vida ordinaria en los que tenían problemas conductuales del sueño, en comparación con los que no las tenían. Y esto se vio en las conductas asociales (conductas socialmente ofensivas), conductas de retraimiento, falta de atención y conductas no cooperadoras.

La apnea del sueño se vio asociada con otros problemas respiratorios más corrientes y con visitas más frecuentes al médico, pero no con otras comorbilidades como podrían ser las cardíacas. Los trastornos conductuales del sueño (retraso en el inicio del sueño, despertares nocturnos, despertar en la mañana) estuvieron asociados con una salud más pobre, más visitas de urgencia al hospital, más trastornos cardíacos, situaciones corrientes de salud mental (ansiedad, depresión y demencia) y una tasa mayor de problemas de conducta durante el día.

Las alteraciones conductuales durante el sueño fueron frecuentes en más de un quinta parte de la muestra, y se vieron asociadas con peor salud, y mayor número de trastornos en la salud física y mental. En concreto, las puntuaciones de quienes padecieron estas alteraciones del sueño mostraron peor salud, más estancias hospitalarias y más visitas a urgencias. Es cierto que estos adultos también mostraron más problemas cardíacos, algo que también ocurre en la población general. Estos hallazgos enfatizan la importancia de explorar posibles problemas cardíacos en los adultos con síndrome de Down que muestren alteraciones en la conducta del sueño, especialmente en los menores de 50 años.

La presencia de estas alteraciones conductuales del sueño mostró relación con una mayor presencia de problemas comórbidos de salud mental: ansiedad y depresión fueron más frecuentes, sobre todo en los adultos mayores de 50 años. Puesto que los síntomas de estos problemas implican, a su vez, cambios en los patrones de sueño, retraimiento y pérdida de energía, la superposición, bien sea como causa bien como efecto, es inevitable. Pero estos resultados indican la necesidad de explorar la salud mental en los adultos con síndrome de Down que muestren tales problemas de sueño, en especial en los mayores de 50 años. Esos problemas, además, se vieron asociados a tasas mayores de demencia en el grupo de edad más joven. Se conoce muy bien que, conforme progresa la demencia, son más frecuentes los problemas de sueño. Por eso, los resultados coinciden con los estudios previos en los que se asocian los trastornos del sueño con la demencia.

La apnea del sueño estuvo asociada con una mayor tasa de problemas respiratorios, y esto fue más evidente en los adultos con discapacidad ligera/moderada. Puesto que las preguntas sobre la apnea del sueño se hicieron de forma independiente a las relacionadas con los problemas respiratorios, este hallazgo indica que, además de los problemas de oxigenación durante la noche, estos adultos están teniendo también más problemas para respirar durante el día.

El sueño es un problema en el curso del envejecimiento, y es bueno conocer cómo se muestra y qué complicaciones puede haber en la población con síndrome de Down que envejece. Ayuda también a diferenciar entre la apnea del sueño y los demás problemas que en el trabajo se denominan como problemas conductuales del sueño.