Estimada Elena:
La consulta que haces es muy interesante. Preguntas por formas de ayudar en el aprendizaje de tu hija con síndrome de Down a través de las cosas cotidianas. Pero si lo piensas detenidamente, en realidad, son precisamente las cosas cotidianas las que interesa aprender. Si un niño va a la escuela y allí realiza tareas de motricidad fina, por ejemplo, como recortar, pegar, pintar o dibujar, lo hace precisamente para lograr el control ojo-mano, que le permitirá en otros momentos, atarse el botón de la camisa, apretar el mando del televisor o recoger una pieza pequeñita que se le ha caído al suelo.
Pues si el objetivo final es ese, trabajemos ya esos objetivos en el día a día. Ayudar a llenar la cesta de la compra es ideal para diferenciar frutas, pescados o bebidas; para clasificar por tamaños, formas o colores; para leer carteles y buscar números o hacer cálculos con los precios. La cocina es fabulosa para practicar la motricidad fina: cortar, rallar, amasar, picar (eso sí, con utensilios poco peligrosos), saborear, oler, leer y escribir recetas y llevarlas a la práctica (ensaladas, bocadillos, canapés, …). Colocar la ropa en los armarios es un maravilloso ejercicio para reconocer y agrupar por colores, formas y tamaños. Moverse por la ciudad desarrolla la orientación espacial. Colaborar con las tareas de casa como hacer recados o cuidar de animales y plantas, es útil para asumir responsabilidades. Vestirse, lavarse y comer por sí misma le ayudará a controlar la motricidad fina y le hará cada vez más autónoma.
Con todos estos ejemplos, te quiero mostrar que el día a día está lleno de posibilidades educativas, que van más allá de los aprendizajes escolares, los cuales no son más que una parte, relativamente importante, del aprendizaje de la vida.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21