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ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 11. Escritura: Etapa de atención temprana y primera etapa

PREPARACIÓN PARA LA ESCRITURA DE LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

ACTIVIDADES MANIPULATIVAS PREVIAS A LA ESCRITURA

En el capítulo 3 señalábamos la importancia de desarrollar capacidades, entre ellas la habilidad manual, para que el niño con síndrome de Down esté preparado para otras adquisiciones, como la de escritura. Con este objetivo concreto es preciso que los niños, antes de los 4 años hayan realizado actividades variadas que favorezcan la destreza de la mano.

Son especialmente recomendables los ejercicios de meter, sacar, empujar, tirar, enfilar, rasgar, amasar, golpear, teclear, apretar, enroscar, desenroscar y enrollar. Todos ellos sirven para desarrollar la precisión, la fuerza, la coordinación, el control de la tensión y la relajación. Deben aprender a realizar un impulso, a ejecutar movimientos rápidos, lentos, a inhibirse y a pararse. Es preciso preparar actividades que faciliten que el niño adopte posiciones segmentarias más distales con referencia al cuerpo, primero el brazo, después la mano, y finalmente los dedos. Debe aprender a eliminar las tensiones innecesarias que tanto pueden obstaculizar después el acto de escribir. Debe practicar movimientos rotacionales.

El niño debe trabajar con las dos manos para lo cual se elegirán los materiales más adecuados y variados posible. Unas veces se prepararán actividades que se realizarán con ambas manos haciendo lo mismo simultáneamente. Por ejemplo: teclear un piano de juguete, meter y sacar objetos pequeños de dos recipientes colocados delante de cada mano, amasar pasta de modelar sobre la mesa haciendo una bolita o una culebra con cada mano. Otras veces realizará la misma actividad, pero de un modo alternativo: primero con una mano, luego con la otra. Otras, los ejercicios se diseñarán para que el niño realice una tarea utilizando ambas manos de un modo coordinado, en diferente dirección. Por ejemplo: enroscar una tuerca y un tornillo, moviendo los dos al mismo tiempo; rasgar un papel en tiras moviendo una mano hacia adelante y la otra hacia atrás; amasar pasta de modelar para hacer una bola para hacer una serpiente usando las palmas de las dos manos. En otras ocasiones, la tarea se realizará con las manos, una de ellas será la dominante y la otra hará de apoyo o sujeción. Por ejemplo: poniendo un tapón de rosca en un frasco, metiendo piezas pequeñas por los orificios de una cajita, coloreando un papel, enrollando una madeja de lana gruesa. En todas ellas una mano sujeta el frasco, la cajita, el papel o el ovillo, y la otra realiza la acción.

Durante la etapa de atención temprana el niño debe tener muchas oportunidades de ejercitarse. Necesita desarrollar en ambas manos la habilidad, la destreza, la fuerza y la precisión. Conforme el niño madura y evoluciona, el profesor observará cuál de las dos manos va mostrándose como la dominante. Algunos niños con síndrome de Down tardan más tiempo que el promedio de los niños sin síndrome de Down en mostrar claramente si son diestros o zurdos. Por eso es preciso que los educadores fomenten y estimulen el uso de las dos. En el momento de iniciar la enseñanza sistemática de la escritura, debería saberse con seguridad si el niño es diestro o zurdo. En caso de duda , porque el niño muestra una preferencia y habilidad semejantes en ambas manos, se le enseñará a escribir con su mano derecha.

Si el niño es zurdo claramente, se le preparará el mobiliario y el material para escribir teniendo en cuenta su condición de zurdo. Así, por ejemplo, se le colocará en el lado de la mesa en el que sus movimientos no se interfieran con los de un compañero diestro. Se cuidará con mayor esmero aún que con los diestros la dirección y giros en los trazados, así como la coordinación visuomotora y la postura.

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