Fundacion Talita Fundacion Down 21
Libro de lectura
Fichas
Ayudas

ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 7. Lectura: Primera etapa.
Percepción global y reconocimiento de palabras escritas

Descripción y uso del material básico

LIBROS PERSONALES

Llamamos libros personales a los que se confeccionan expresamente para cada alumno en función de las palabras que lee, de lo que tiene que repasar o aprender, de los temas que le interesan, etc. El objetivo es mantener alta su motivación, cambiando de material y, en este caso, acostumbrándose a pasar páginas y a usar un material muy parecido a los cuentos reales.

Los libros se confeccionan con cartulinas blancas o de color marfil, perforadas con dos agujeros por los que se meten unas anillas que sujetan todas las hojas y que permiten pasarlas con facilidad. El tamaño puede variar en función de su contenido, ya que los primeros libros pueden ser sólo de palabras, incluido el libro-abecedario. Los libros de palabras podrían ser de 15 x 9 cm. A modo de orientación diremos que cada libro puede tener de 5 a 7 hojas. Conviene que la portada sea atractiva, vistosa, con un dibujo bonito y con el título correspondiente.

El primer libro de palabras, tendrá sólo una palabra escrita en cada página. Al otro lado de la hoja puede colocarse una imagen o un dibujo que corresponda a la palabra escrita para que el niño "lea" en primer lugar y después pueda comprobar si lo ha hecho bien o no. Otro modo de hacerlo es pegar el cromo o colocar el dibujo en la parte superior de la misma página en la que está escrita la palabra. En este caso, el dibujo se puede tapar con la mano antes de que el niño lo vea, para que después de leer y al levantar la mano, el niño pueda comprobar si ha reconocido la palabra.

El segundo tipo de libros contiene una frase en cada página. El tamaño de las hojas puede ser de 20 x 12 cm. Estos libros con frases sencillas tienen como objetivo fundamental el aprendizaje de los verbos. El verbo es el término nuevo a aprender, por lo que se utilizarán los sustantivos que el niño ya conoce. Debe mantenerse la fluidez y comprensión de lo leído. El criterio para elegir los verbos es semejante al señalado para las palabras: que el significado sea claro y motivador para el niño, por ejemplo comer, que pueda escribirse con pocas sílabas, si es posible, con sílabas directas, y que permita construir frases variadas, aunque deben ser muy parecidas entre sí, casi reiterativas. Normalmente el verbo se escribe en tercera persona del singular. Las primeras frases son enunciativas, declarativas, con una estructura gramatical correcta y sencilla: sujeto, verbo y complemento. Un ejemplo de las cinco frases del primer libro podría ser: «papá come queso», «Víctor come pan», «mamá come queso», «Marta come queso», «el gato come pan».

Otro criterio importante a la hora de elegir los verbos es seleccionar aquellos que faciliten al niño sus expresiones orales en la vida diaria, de modo que aprende a manifestarse de modo correcto. En este caso el verbo se escribe en primera o tercera persona del singular. Las frases pueden ser: «yo como pan», «mamá mira la tele», «yo me llamo Elena», «papá bebe agua» «el gato me mira».

Las frases se incrementan en longitud poco a poco, introduciendo preposiciones, conjunciones y pronombres, manteniendo durante un tiempo la reiteración en las frases-tipo que es lo que hace posible que el niño no titubee, no se frustre y mantenga la fluidez y la comprensión. Un librito de éstos puede tener frases como las siguientes:

«— Mi pelota está en la mesa

— Mi muñeca está en la mesa

— Mi coche está en la mesa

— Mi muñeca está en la cama

— Mi oso está en la cama».

Poco a poco cambiarán algunas palabras, variando así las frases, de modo que el niño no pueda aprendérselas de memoria, sino que tenga que leer con atención.

Para hacer repasos rápidos de los verbos, conviene preparar un librito de acciones. En un lado de la hoja de escribe el verbo y si es posible se coloca un dibujo alusivo en el otro lado. La lectura debe ser rápida: «mira y di».

Otros libros personales deben elaborarse con frases que contengan expresiones de cortesía, saludos y contestaciones de uso diario. Para la incorporación de este lenguaje de uso habitual es muy eficaz elaborar lo que ya podría llamarse cuento, porque contiene una serie de frases, relacionadas entre sí y que expresan acciones temporales, que van sucediéndose a lo largo del día. En cierto modo hay un comienzo, un argumento y un final. Lo más adecuado es elaborarlos de modo que en ellos se recojan las acciones diarias del propio niño, los nombres de su familia, etc.

Así podrá elaborarse o adaptarse un libro, acompañado de imágenes gráficas adecuadas, siempre que sea posible, con frases como:

— ¡Hola, papá! ¡hola, mamá!

— ¡Hola, Abraham!

— Toma la leche y las galletas

— Gracias, mamá

— iexcl;Mamá!, por favor, dame agua

— ¡Gracias! mamá

— ¡Adiós, papá! ¡adiós, mamá!

— Dame un beso, Abraham

— ¡Buenas noches!

La primera vez que se muestre al alumno un «libro» o «cuento personal», el adulto debe hacer comentarios entusiastas sobre el hecho de que es un libro, de lo importante que es fijarse en la portada para hacerse una idea del contenido a través de la ilustración y del título. La primera lectura se hace de forma conjunta. El alumno lee las palabras que conoce y el adulto lee las palabras que son nuevas o aquellas que el niño no recuerda bien y titubea. Después se le pide al niño que vuelva a leerlo solo, si es posible. Se hacen pequeños comentarios sobre las frases y los dibujos que ilustran cada página. Más adelante el profesor tapa con su mano los dibujos para que el niño no tenga pistas sobre lo escrito en cada página. Después de leer se pueden descubrir los dibujos como comprobación y refuerzo positivo. Si el alumno titubea o no es capaz de leer la frase, se le puede ayudar destapando parcialmente el dibujo. En cuanto el niño entiende cómo se «lee» un libro personal, se le preparan varios, con diferentes temas y palabras, asegurándose siempre de que el significado, el contenido de lo expresado está claro para él, lo comprende perfectamente.

Cuando el niño tiene varios libros, es mejor que sea él quien elija cuál quiere leer. De este modo su atención y su esfuerzo para hacerlo bien están asegurados. Por otra parte, si los libros se preparan y trabajan cuidadosamente, se consigue que termine por aficionarse a su lectura. Hemos comprobado muchas veces que son un medio valiosísimo para mantener alta la motivación para leer. Por ejemplo, si el niño vive una experiencia que le gusta, se le preparará un libro en el que se relate lo esencial de esa vivencia. Conviene estar atentos a los intereses del niño, para adaptarse.

Los libros personales sirven para repasar y generalizar lo que el niño va aprendiendo con las tarjetas. Son muy útiles como medio para archivar las palabras y para evaluar el progreso que deben conocer todos cuantos colaboran en el programa de lectura. Habitualmente los niños disfrutan muchísimo con sus libros. Se sienten orgullosos porque pueden mostrar fácilmente sus logros y sus avances.

Síndrome de Down: Lectura y escritura Portada - Libro - Fichas
Desarrollado por Proyectae