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Capítulo 8. Lectura: Segunda etapa.
Reconocimiento y aprendizaje de las sílabas

MATERIAL Y MODO DE USARLO

Tablillas-sílaba de madera o cartón grueso

Las tablillas-sílaba es el material fundamental para el reconocimiento y aprendizaje de las sílabas. Recomendamos madera o cartón grueso para que el niño con síndrome de Down pueda manejarlo con facilidad. Es aconsejable preparar tablillas-sílaba de dos o tres tamaños diferentes para adaptarse a las capacidades perceptivas y discriminativas del niño, y facilitar la realización de diversos ejercicios sobre la mesa. Aconsejamos que, como mínimo se preparen en dos tamaños de 5,5 x 5,5 cm. y de 5,5 x 3,5 cm. Es útil preparar algunas cuyo tamaño sea semejante al de las sílabas de las tarjetas-palabra de la etapa anterior, porque así pueden aprovecharse las tarjetas-palabra como modelos para componer con las sílabas.

Si es posible se cubren las tablillas con papel blanco o de color marfil. Sobre ellas o en su caso sobre cartoncitos, se escribe una sílaba, con buena caligrafía, trazo grueso y color negro. Es preciso ser cuidadoso al escribirlas, procurando que cada una de las sílabas pueda enlazarse por cualquiera de sus dos lados con otra sílaba, sin que quede cortada la unión y pueda verse la palabra entera. Para ello conviene iniciar el trazado de cada sílaba justo en el punto medio del lado izquierdo de la maderita o del cartón, y terminarlo en el punto medio del lado derecho.

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Conviene forrarlas con un plástico adhesivo, sin brillo para que se mantengan limpias y duren más tiempo.

Si no se dispone de madera o de cartón grueso, pueden usarse cartulinas, que son más asequibles y baratas. El problema que plantean es la dificultad para ser manipuladas por un niño pequeño con síndrome de Down, para quien es difícil cogerlas y ponerlas una al lado de la otra sin que se superpongan y sin que se resbalen. Estos inconvenientes pueden provocar que el niño se distraiga, atendiendo más a la colocación material de las cartulinas que al objetivo fundamental de conocer las sílabas. Las maderitas y los cartones gruesos se agarran con facilidad. Al colocarlos uno al lado del otro hacen tope permitiendo ver la palabra entera porque no se han superpuesto las sílabas. Así, el resultado es más rápido y el trabajo más eficaz. Por otra parte, el trabajo de preparación es el mismo, pero la duración del material en buen estado es mucho mayor.

Cuando se comienza el trabajo con las sílabas no es imprescindible tenerlas todas preparadas. Es suficiente disponer de diez a doce sílabas repetidas (ma, pa, to, sa, ca, me, mo, la, el, so, no), que se eligen en función de las palabras que el niño lea mejor, o sea, que formen parte de las palabras que el niño reconoce rápidamente sin errores. En el momento en el que se necesitan muchas más, (unas 100) conviene prepararlas en tamaño 5,5 x 3,5 cm. para usarlas en el trabajo de cartulinas que explicaremos después. El listado inicial de las primeras sílabas podría ser el que figura en la tabla 3. Cada una de estas sílabas debe estar repetida tres o cuatro veces de modo que, si es necesario, se pueden formar varias palabras distintas con una misma sílaba. Sin embargo, no es preciso escribir todo tipo de sílabas en maderitas, porque podrá hacerse cuando el niño trabaje con etiquetas o cartulinas para pegar, siendo un modo más barato y ágil con el que se consiguen los objetivos de conocimiento de todas las sílabas de un modo eficaz.

Tabla 3. Listado inicial de sílabas.
  • pa
  • ma
  • ca
  • de
  • sa
  • to
  • ta
  • la
  • te
  • be
  • bo
  • co
  • el
  • mi
  • me
  • ga
  • lu
  • pe
  • so
  • si
  • va

Para iniciar el trabajo de aprendizaje de las sílabas se necesitan tablillas-sílaba, tarjetas-foto y tarjetas-palabra. Las primeras palabras que se eligen son «mamá» y «papá», con las tablillas-sílaba ma y pa repetidas. Se coloca frente al niño la tarjeta-foto de mamá, entregándole la tarjeta-palabra para que la lea con rapidez y soltura y la coloque en la parte inferior de la tarjeta-foto. A continuación se cogen las dos tablillas-sílaba que se necesitan para formar la palabra mamá. Se señala la tarjeta-palabra colocada por el niño, diciéndole:

—«¡Mira!, ¿qué pone aquí?». El niño contestará: «mamá». El profesor, con las tablillas-sílaba en la mano, le dirá: «¡Bien! Mira estas maderitas. Voy a ponerlas una al lado de la otra para poner mamá».

Así, mientras lo hace sobre la mesa o en el aire, frente al niño, le pregunta:

>—«¿Qué pone ahora?». Es muy probable que el niño la reconozca y conteste: «mamá». «Sí, pone mamá. Ahora te toca a ti poner mamá con las maderitas».

Se recogen de la mesa, se le entregan al niño para que lo haga él.

—«Ahora hazlo tú. Pon mamá». Como la tarea es fácil, es muy probable que el niño lo haga bien la primera vez, ya que el orden de las sílabas no altera la palabra. (En esta fase inicial no prestamos atención a la letra acentuada. Es el caso de que haya invertido el orden, simplemente las cambiamos nosotros sin hacer comentarios).

—«¡Muy bien!, has puesto mamá».

A continuación se le entregan las tablillas o cartoncitos «pa» y «pá», y se le dice:

—«Toma estas maderitas. A ver qué palabra pones con ellas». Se le entregan. El niño pondrá una al lado de la otra (si las coloca una arriba y otra abajo, es probable que el mismo niño se dé cuenta y las cambie poniéndolas una al lado de la otra. Si es preciso, se le hace alguna indicación).

—«¿Qué has puesto?». El niño dirá: «papá». «¡Sí!, has puesto papá, lo has hecho muy bien!».

Poco a poco se incrementará el número de ejercicios eligiendo aquellas palabras que el niño lee con rapidez y seguridad. Es preferible seleccionar palabras de dos sílabas directas de dos letras cada una. Se preparan las sílabas que se necesiten, incluyendo los artículos.

Tabla 4. Listado de las nuevas palabras que pueden trabajarse.
  • ala
  • amarillo
  • azul
  • bola
  • botella
  • caballo
  • chocolate
  • chorizo
  • cocacola
  • copa
  • cubo
  • cuna
  • ducha
  • foto
  • goma
  • gallina
  • gallo
  • mono
  • nado
  • nene
  • nido
  • nudo
  • pala
  • patata
  • pelo
  • pera
  • pico
  • pollo
  • rana
  • rojo
  • rosa
  • sala
  • seta
  • sofá
  • tomate
  • vela
  • verde
  • vino

Las palabras están elegidas en el contexto cultural de España. En los diversos países se deberán elegir aquellas palabras que se adecuen a los objetivos propuestos.

Deben elegirse palabras en femenino y en masculino para que el niño pueda seleccionar el artículo adecuado. El listado de las 60 palabras que hemos aconsejado previamente (tabla 2) debe ir incrementándose paulatinamente y trabajarse como se ha señalado para el aprendizaje global de palabras, de modo que el niño las reconozca globalmente. Las 40 nuevas palabras que podrían incorporarse son las que figuran en la tabla 4. Como hemos dicho, si el niño lee globalmente y con seguridad más de 50 o 60 palabras, probablemente está preparado para el aprendizaje de las sílabas. El modo de trabajar será enseñándole, en primer lugar, la tarjeta-palabra para que la reconozca y la lea como se ha hecho con mamá y papá. A continuación se le entregarán las maderitas o cartones para que las coloque en su orden correcto. Inicialmente, como aún no las conoce ni las nombra, hace una asociación con las que están en el modelo que es la tarjeta-palabra.

ficha 87

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Mientras el niño realiza la acción el adulto irá explicando y nombrando. Por ejemplo:

—«¿Qué pone aquí?». El niño dirá: «la silla».

—«Sí, pone la silla. Ahora, con estas tablillas, vas a ponerlo tú. Coge la, como ésta, la, y ponla aquí», mientras señala el lugar adecuado. Ahora coge si. Si el niño se equivoca y se dirige hacia lla, el adulto señalará la sílaba si, de la tarjeta-palabra «silla» y le dirá:

—«¡Fíjate bien! busca «si» como ésta». El niño hará la confrontación y la asociación, tomará la sílaba correcta y la colocará. Habitualmente no se le permitirá colocar en primer lugar la última sílaba. Deberá ejecutarlo en el mismo orden en el que se escriben y leen. Después colocará la sílaba «lla». Cuando haya completado la tarea manipulativa, se le dirá que lea lo que ha puesto.

En algunos casos se le deja equivocarse al colocarlas, para que así al tratar de reconocer y leer la palabra, se dé cuenta del error y él mismo lo corrija. Si se le nota desconcertado, se le ayudará preguntándole, «¿está bien?, ¿qué podemos hacer?». Es probable que el niño las cambie de lugar dejando la palabra bien formada. Si no es capaz de hacerlo solo, se le prestará ayuda. Después leerá la palabra globalmente, como siempre lo ha hecho con la tarjeta-palabra.

En el momento en que el niño haya comprendido cómo se hace esta tarea, y sea capaz de formar palabras diversas, de una en una, con sus dos sílabas y con el artículo que les precede, empezará a trabajar a la vez con dos palabras y sus sílabas. Al comienzo de este trabajo se elegirán palabras con sílabas muy diferentes para evitarle errores y confusiones. Si es posible una será en femenino y la otra en masculino. Dado que en esta fase todavía es el adulto quien va nombrando cada sílaba mientras el niño ejecuta la tarea, si el niño se equivoca de artículo, se dará cuenta cuando oiga al adulto decir: "has puesto, el mesa". Aun con distracciones y equivocaciones, conviene dar un tono lúdico, divertido e interesante a la tarea. Nosotros creemos firmemente que con el juego se aprende mucho, pero también afirmamos que las tareas de enseñanza-aprendizaje no son propiamente un juego puesto que hay unos objetivos, una dirección y unas actividades concretas a realizar. Todo ello supone esfuerzo, incluso fatiga. Sin embargo, el niño puede y debe disfrutar durante el trabajo. Es fundamental sentir la satisfacción por lo aprendido, por el progreso realizado, que sirve de estímulo para la sesión siguiente. Que esto sea una realidad depende, casi en exclusiva, del adulto mediador del aprendizaje.

Como hemos señalado, el primer objetivo es que el alumno comprenda que uniendo las dos tablillas-sílabas se forma un todo que reconoce, que tiene significado y que puede leer globalmente. Lo que realmente interesa en este momento es que el alumno comprenda que las palabras están formadas por sílabas y que éstas suenan de modo distinto unas de otras.

Conforme el niño tiene práctica y realiza las tareas de formar palabras con las tarjetas-frase u otros modelos, teniéndolos ante él, se eliminarán dichos modelos, para que entregándole sólo dos sílabas y diciéndole qué palabra puede formar con ella, lo haga evocando cerebralmente la palabra que se le dice. En este ejercicio se comienza sólo con la palabra, sin usar el artículo. Por ejemplo: se elige la palabra «cama» y se seleccionan las sílabas «ca» y «ma», que se entregan al niño diciéndole: «con estas maderitas (o con estas sílabas) forma la palabra cama». Al principio el niño, las pondrá una al lado de la otra, sin fijarse en la posición. Si no lo ha hecho bien, el adulto puede preguntarle: «¿qué has puesto?». El niño, al intentar reconocer la palabra, se dará cuenta de que no está bien y es probable que cambie el orden de las tablillas hasta ver la palabra «cama», tantas veces reconocida y leída en la etapa anterior. Si el niño no se diera cuenta del error, el adulto puede decirle: «mira, voy a leer la palabra que has puesto maca, ¿eso es algo que conoces? Yo creo que no. Tienes que poner cama».

En todos estos ejercicios, no se le ha pedido al niño que nombre las sílabas. Se ha intentado que las reconozca «mental y fotográficamente» y que se acostumbre al sonido que les damos. Pero llega el momento de hacer la asociación sonido-sílaba y de leerla manteniendo la fluidez lectora y la comprensión de la palabra.

Poco a poco el niño adquirirá la habilidad de colocar las sílabas en su correcto orden. Si no pone la palabra que se le indica, pero con esas mismas sílabas forma otra palabra con significado que él no ha aprendido aún a leer, (por ejemplo: moto-tomo o sopa-paso), es probable que no se dé cuenta de que esa palabra sirve aunque no es la que se le indicó. El profesor ponderará si conviene aprovechar ese momento para que el niño aprenda globalmente la nueva palabra o es mejor dejarlo para más adelante. Muy pronto se le entregarán los artículos el y la junto con las dos sílabas de la palabra. En pocos días el niño habrá visto y comenzado a reconocer algunas sílabas que se encuentran en palabras diferentes. También se habrá familiarizado con el sonido que emitimos al leerlas.

Para reforzar este aprendizaje se pueden hacer ya algunos ejercicios de asociación y clasificación con las tablillas-sílaba solas, para usarlas como los juegos memory, o con ayuda de tableros para hacer lotos.

Progresivamente se le entregarán mayor número de sílabas con la intención de que elimine alguna si le sobra o con el objetivo de componer palabras de tres sílabas.

Poco a poco, tendrá que componer palabras con las sílabas que le entreguemos, pero sin decirle qué palabra puede formar. Posteriormente se pondrán varias sílabas sobre la mesa para que el niño elija las que quiera y forme una palabra conocida.

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