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ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 4. Método de aprendizaje perceptivo-discriminativo

ASOCIACIÓN

La asociación o emparejamiento implica que el alumno perciba y discrimine visual y cerebralmente objetos y dibujos, entendiendo que debe ponerlos juntos porque son iguales. Más adelante, conforme el niño progrese en conocimientos y abstracción, hará otras asociaciones de objetos diferentes que tienen una propiedad común porque su uso o función es el mismo o pertenecen a la misma categoría.

La asociación puede realizarse de modos diversos: agrupando materialmente los objetos, realizando una línea que una los dibujos que "van juntos" o dando la explicación verbalmente.

No hay una evidencia clara sobre el orden en que deben elegirse los diferentes objetos o imágenes que el niño con síndrome de Down debe asociar. Pero sí podemos afirmar que su atención, percepción y memoria visuales, si han sido adecuadamente trabajadas desde pequeño, permiten un avance rápido en estas tareas.

Dadas las edades tan tempranas en las que esta enseñanza debe comenzar, es preciso utilizar un material manipulable, unos objetos que siendo atractivos para el niño, pueda tomar y trasladar fácilmente de un sitio a otro. En fases posteriores trabajará con maderitas y con cartulinas en las que habrá dibujos o fotos representando los objetos que el niño conoce. Los dibujos serán evidentes, nítidos, con contornos bien delineados, que permitan una clara percepción. En las fases iniciales, puesto que el objetivo de este trabajo es el de asociar objetos o dibujos iguales, no conviene inducir al niño a error o fatigarle con una tarea compleja discriminativa, más propia del desarrollo perceptivo, poniéndole dibujos poco claros.

Los alumnos con síndrome de Down tienen facilidad para percibir y distinguir los volúmenes y las formas geométricas. Los bloques lógicos son un material excelente que permite realizar muchas actividades para ayudar al niño en el aprendizaje de los conceptos. Consisten en un juego de fichas de madera o de plástico, de formas geométricas variadas. Como mínimo deben contener el triángulo, el círculo y el cuadrado, aunque pueden encontrarse algunos juegos que, además, tienen el rectángulo y el hexágono. Suelen presentarse en los colores rojo, amarillo, azul y verde, en 2 tamaños y en 2 grosores. Algunas casas comerciales los preparan también en 2 texturas: suave y rugosa. Este juego tiene como complemento las plantillas para trazar formas geométricas. Si es preciso, pueden prepararse artesanalmente para que sean del tamaño que se necesite.

Según nuestra experiencia, los niños pueden empezar a asociar este tipo de material desde edades tempranas. Con la explicación verbal, sencilla, clara, concreta y con el modelado que haga el profesor, comprenderán fácilmente que deberán colocar juntos los círculos, los cuadrados o los triángulos. Lo que el niño debe aprender es que debe poner juntos los objetos que son iguales. Para ello no se le ofrecerán dificultades adicionales. Los objetos no sólo serán reconocibles, sino fáciles de manipular y colocar en una cesta, cuenco, tablero, cartulina o cualquier otro espacio claramente delimitado. Conforme el niño vaya desarrollando más habilidad y coordinación visuomanual podrá realizar tareas de carácter asociativo con lápiz y papel, con gomettes o etiquetas autoadhesivas, con cromos, etc. Estas tareas servirán, además, como ejercicios de orientación espacial, de preescritura, de vocabulario, etc.

Si el trabajo se realiza con los bloques lógicos y el niño es pequeño, es evidente que él no podrá nombrar círculo, triángulo, rectángulo o cuadrado. Estas palabras le ofrecen dificultades importantes para decirles porque son de 3 sílabas, las sílabas son compuestas y algunas tienen la misma terminación. Sin embargo, ello no es obstáculo para el trabajo de carácter asociativo y para que el niño retenga mentalmente toda la información que sobre la forma, el tamaño, el grosor y el color se le da.

Este trabajo se hará simultáneamente con otros objetos, preferentemente los que más le gusten y que pueda nombrar con más facilidad.

Conviene tener en cuenta que los niños son diferentes y pueden preferir unas cosas u otras. Lo que sí es conveniente es que todos practiquen con una variedad suficiente para comprender bien el concepto de asociación y correspondencia uno-uno, que es aplicable a muchas cosas. Así, mejorarán su destreza y se les facilitará la captación y generalización de conceptos. Pronto aprenderán que un objeto o un dibujo puede corresponder a varias asociaciones al mismo tiempo. Por ejemplo, un limón se asociará con frutas, pero también con amarillo.

Con frecuencia podemos tener alumnos que en una misma etapa realizan ejercicios de asociación con:

  1. Objetos idénticos de uso común en el hogar como cucharillas, vasos, calcetines, etc.
  2. Figuras geométricas que agrupan o que meten en tableros excavados.
  3. Objetos y las fotos que las corresponden.
  4. Colores, utilizando fichas de parchís, canicas o bolas, papeles o pegatinas, o simplemente con rayas o circulitos pintados en una hoja.

Los ejercicios de asociación deben realizarse de diferentes modos, utilizando un lenguaje exacto, preciso, que ayude al niño a comprender otros conceptos. Por ejemplo: metiendo los objetos iguales dentro de un recipiente; poniendo cada objeto encima de la foto o la lámina que lo representa; colocándolos por parejas, uno al lado del otro.

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