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ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 8. Lectura: Segunda etapa.
Reconocimiento y aprendizaje de las sílabas

INTRODUCCIÓN

PROBLEMÁTICA DE LAS SÍLABAS: DIFERENCIAS ENTRE EL ESPAÑOL Y OTROS IDIOMAS

El camino para la generalización lectora, o sea la capacidad para leer cualquier texto desconocido, pasa por el aprendizaje y dominio de las sílabas. El aprendizaje silábico es el medio, la técnica, que permite descifrar las palabras nuevas. Aunque, como hemos dicho anteriormente, leer es fundamentalmente comprender lo leído, y no basta sólo con el desciframiento, aunque éste sea necesario.

En la lengua española tenemos la gran ventaja de que las combinaciones silábicas son sencillas y fáciles de aprender. Disponemos de un vocabulario muy amplio de palabras que están formadas por sílabas directas de dos letras, cuya pronunciación permanece inalterable, sea cual sea la posición que ocupen en la palabra. Apenas hay excepciones a las reglas fonéticas. Las sílabas más largas contienen un máximo de 5 letras (trans), siendo muy pocas dentro de todo el vocabulario.

Si comparamos brevemente estas características del español frente a una lengua sajona como el inglés, incluso frente a otra como el francés, que es una lengua de origen romance como la nuestra, podemos comprender que, en cuanto a la mecánica lectora, es más fácil leer en español que en otras lenguas. Las variaciones de pronunciación en inglés y en francés dificultan una generalización tan fácil como la que puede realizarse con el español. Como ejemplos, se puede pensar en el sonido de la vocal «e», en las palabras inglesas: teddy, bear, key, eyes, o en la pronunciación francesa de la letra «u» en las palabras: coeur, cours, curieux, bureau, tout de seite, o en el sonido de la sílaba «en» según vaya sola o esté dentro de una palabra como tiennent.

En español, salvo poquísimas excepciones, las vocales se pronuncian siempre igual, sea cual sea su posición en una palabra. Lo mismo sucede con las consonantes. Las excepciones j y g, c y z, gu, gue, güi así como la parecida pronunciación de «v» y «b» a pesar del diferente grafema, o de la «i» y la «y», requieren unos ejercicios determinados, algunos específicos para que los niños con síndrome de Down aprendan a utilizarlas y leerlas bien. El único problema que puede plantearles es que persistan algunas faltas de ortografía. No debe intentarse que los alumnos con síndrome de Down aprendan las reglas gramaticales, porque las aprenden por el uso.

Es demostrativo comparar los listados de palabras que, Buckley en Inglaterra (1986) y Oelwein en Estados Unidos (1995), proponen para enseñar a leer en inglés a los niños con síndrome de Down, frente a nuestro listado en español. En los listados de habla inglesa más del 80% de las palabras son monosílabas lo cual, indudablemente, es una facilidad para la emisión oral. Sin embargo, la mayoría de esas palabras monosílabas —entre el 70 y el 80%— están formadas por tres, cuatro y cinco letras, de las que sólo un 15% son sílabas inversas. En español hay pocas palabras monosílabas por lo que en nuestra lista sólo representa un 10% del total. Esta carencia se ve compensada con el hecho de contar en nuestro vocabulario con muchas palabras, familiares para los niños, que están formadas por dos sílabas directas. Cuando hablemos de sílabas directas nos referimos a las sílabas formadas por consonante seguida de vocal. Las silabas inversas son aquellas en las que la vocal precede a la consonante. Las sílabas trabadas están compuestas por tres letras y terminan en consonante. Los grupos consonánticos contienen dos consonantes seguidas y terminan en vocal.

Con tantas palabras inglesas como mouth, known, throw, taught, etc. formadas por cinco y seis letras, se explica la importancia que tiene el deletreo. En cambio, en español es más lógico, que los niños aprendan, en primer lugar, las sílabas que son más sencillas. Entienden fácilmente que «mamá» y «luna» están formadas por ma y ma o por lu y na, mientras que es más difícil entender que deletreando mamá: «eme-a - eme-a» se lea «mamá», o que deletreando : «ele - u - ene - a», luego se lea «luna». En nuestro caso, el deletreo es necesario para escribir. Los niños con síndrome de Down aprenden a deletrear poco a poco, casi sin darse cuenta, durante la fase del progreso lector. Coincide normalmente con el momento de escribir.

Según nuestra experiencia, cuando los niños de habla española comprenden que las palabras están formadas por sílabas que se corresponden a los sonidos o golpes de voz que emitimos al leerlas, y aprenden a formar palabras con sílabas directas, el resto del camino de la llamada lectura mecánica es muy sencillo. Precisamente esta «facilidad» o «sencillez» es lo que ha causado que, con frecuencia, se ha enseñado a leer de un modo incorrecto. A continuación explicamos lo dicho.

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