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ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 13. Escritura: Tercera etapa. Progreso de la escritura

COMPOSICIÓN DE TEXTOS

USO DEL ORDENADOR (COMPUTADORA)

La utilización del ordenador para la escritura es una valiosísima ayuda técnica que conviene que aprendan a manejar cuanto antes los niños y jóvenes con síndrome de Down. Cuando no sea posible disponer de este medio, se les enseñará a utilizar la máquina de escribir eléctrica o convencional.

Las ventajas del uso del ordenador para escribir son, en primer lugar, que la producción final, la presentación formal del escrito (el significante), no difiere del de cualquier otra persona que no tenga problemas para la escritura manuscrita. La segunda ventaja es que el contenido (el significado) de la comunicación puede mejorarse notablemente. Gracias a los muchos programas de lenguaje y de procesamiento de textos que hay hoy en el mercado, los alumnos pueden mejorar la estructura de sus frases, el vocabulario, la longitud de sus enunciados, etc. La facilidad que tiene el alumno para leer, corregir y comprobar antes de imprimir, le permite acabar la tarea con éxito. Los errores no quedan plasmados en el papel. Para que el alumno aprenda bien, es preciso que el profesor conozca y disponga de programas variados para seleccionar el más adecuado para él. Algunos tendrán que empezar con uno sencillito como Notepad y otros podrán trabajar con otros más amplios como Word y Power Point. Revisar e incluir nuevos programas. Si el alumno dispone de un ordenador en su casa, conviene ponerse de acuerdo con la familia para elegir los mismos programas.

El profesor debe tener claros los objetivos a conseguir en cada momento y trabajarlos todos paulatinamente. Comenzando con el manejo técnico y seleccionando después el contenido de los programas de lenguaje y de los procesadores de textos. La meta final a conseguir durante la fase de formación es que los jóvenes adultos con síndrome de Down sean capaces de manejarse con total autonomía para abrir los programas, escribir el texto que deseen, imprimirlo, archivarlo y cerrar el programa.

Parece evidente que si, gracias al ordenador, se supera la barrera motriz que tienen muchas personas con síndrome de Down para escribir a mano, podrán concentrar mejor sus esfuerzos en la elaboración y transmisión del contenido de sus mensajes.

Los alumnos no se distinguen mucho de sus compañeros sin síndrome de Down en la facilidad con que aprenden el manejo técnico del aparato. Todos pueden hacerlo aunque unos necesiten mayor número de sesiones que otros para adquirir cierta competencia. La edad, la personalidad, las habilidades perceptivas y motrices y la capacidad mental son las variables que marcan diferencias. Según nuestra experiencia todos manejan con soltura el ratón, aprenden la utilización del teclado y disfrutan con su utilización. Siempre que sea posible, los niños con síndrome de Down deberían familiarizarse desde pequeños con el uso del ordenador. Evidentemente será preciso adaptar el mobiliario para que el alumno esté bien sentado, pueda manejar con comodidad el teclado y el ratón y tenga la pantalla a la distancia que necesite. Los niños, además de entrenarse en su uso para cuando aprendan a procesar textos, pueden beneficiarse del apoyo educativo que les aportan los numerosos programas diseñados para mejorar la atención, la percepción, la orientación espacial, el lenguaje, el cálculo, etc. Aunque algunos programas no son buenos y en otros sólo se puede utilizar una parte, el profesor del niño sabrá seleccionar lo adecuado en función de los objetivos educativos.

Es un error comprar un programa de lenguaje, cálculo o lectura y poner al niño ante él, para que el niño se adapte al programa. Debe hacerse a la inversa. Se elige un programa o parte de su contenido porque es lo que el niño necesita para progresar en un aspecto concreto.

Durante la fase de aprendizaje a veces es conveniente hacer algunas adaptaciones para facilitar la tarea al alumno y para lograr mayor eficacia. Las adaptaciones pueden ser:

  1. La utilización de una letra que sea suficientemente grande y negrita para que el alumno la perciba en la pantalla sin dificultades ni cansancio visual.
  2. La elección del tipo de letra cursiva, script o las dos, indistintamente, en función de la letra que el alumno conoce y usa habitualmente. Los alumnos que todavía leen sólo la letra manuscrita, aprenderán con el ordenador la letra de imprenta.
  3. La colocación de etiquetas que señalen y destaquen las teclas intro, mayúscula y borrar.

Los alumnos que progresan con mayor rapidez son aquellos que conocen bien el abecedario, los que se han habituado previamente a los teclados de las máquinas de escribir y los que son capaces de usar las dos manos, distribuyéndose el espacio del teclado entre ambas. Por estas razones, cuanto antes comience un niño a conocer y manejar un teclado y el ordenador, más fácil será centrarse en los contenidos de los programas y se avanzará más deprisa.

Nos parece oportuno recordar que el ordenador es sólo un medio técnico, una ayuda, que en ningún caso sustituye al mediador ni al profesor que es quien programa, selecciona, enseña, adapta, registra y evalúa. El alumno nunca debe quedarse solo ante la pantalla. La comunicación con el adulto y la observación atenta y constante de éste no deben faltar.

El profesor dedicará especial atención a todos los aspectos de la lengua, ayudando al alumno a mejorar sus escritos en la forma y en el fondo. Deberá conocer muy bien el nivel de lectura, escritura y lenguaje en general que tiene el alumno para reforzar y colaborar con el resto de los programas educativos en los que el alumno participa.

El conocimiento y uso de las nuevas tecnologías es un signo más de normalización en la sociedad actual. Los alumnos con síndrome de Down no tienen por qué quedarse atrás.

Otro tema de actualidad, al que hay que dedicar especial atención, es el de facilitar, promover y ayudar a las personas con síndrome de Down a expresar sus reflexiones, sus vivencias, sus sentimientos sobre los grandes temas que siempre han preocupado a los seres humanos: el dolor, el sentido de la vida, la felicidad, el amor, la amistad, etc. Los jóvenes adultos de hoy, que están integrados en el mundo ordinario, reflexionan sobre sus propias vidas y las comparan con las vidas de los que les rodean. Se rebelan. Día a día viven sus propias ilusiones y frustraciones. Todavía hoy no las conocemos bien porque no lo han expresado. Consideramos que algunos jóvenes con síndrome de Down pueden hacerlo si reciben el apoyo y ayuda necesarios. Debemos estar atentos a su gran mundo interior. Ganaremos su confianza valorando sus sentimientos y reflexiones. Les facilitaremos que los compartan, si lo desean. Les ayudaremos para que puedan transmitirlos. Podremos ayudarles si lo necesitan y lo desean. Tienen derecho... y la sociedad también.

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