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ÍNDICE DE CAPÍTULOS

Capítulo 8. Lectura: Segunda etapa.
Reconocimiento y aprendizaje de las sílabas

INTRODUCCIÓN

APRENDIZAJE DE LAS SÍLABAS

Muchos profesionales han dado prioridad a la mecánica lectora del aprendizaje silábico, dejando para una fase posterior la fase de la comprensión de lo leído. El aprendizaje aislado de letras y sílabas no tiene interés para los niños. En el caso de niños con discapacidad intelectual, difícilmente acceden después a la comprensión de lo leído. En la actualidad, por razones evidentes de carácter psicoevolutivo y psicolingüístico, apenas se usan los métodos alfabéticos y silábicos puros. Se prefieren los métodos combinados.

Lo que nosotros proponemos para los alumnos con síndrome de Down tiene semejanzas y diferencias con los métodos comunes actuales. En el comienzo se asemeja a los métodos globales porque se tiene en cuenta que el niño oye y aprende globalmente las palabras, comprendiendo que se refieren a una realidad conocida. Algo semejante sucede con las palabras escritas que ve. Dado que esto es posible hacerlo desde edades tempranas —entre 3 y 5 años— a pesar de que aún no tiene madurez para el análisis de las sílabas, nosotros optamos por iniciar y avanzar en ese reconocimiento global de palabras escritas por las grandes ventajas educativas que se derivan: el niño entiende la finalidad de la lectura, el niño capta significados a través de símbolos gráficos y el niño se aficiona a los textos escritos. Estamos atentos al momento evolutivo en el que puede analizar las palabras y descubrir las sílabas, para iniciar esta fase de la enseñanza - aprendizaje. Entonces, simultaneamos lectura global y silábica salvo si trabajamos con niños mayorcitos que ya pueden analizar. En esta segunda etapa, nuestro método se asemeja a los métodos silábicos porque es preciso realizar una enseñanza sistemática y programada en las sílabas para que el niño con síndrome de Down pueda generalizar su lectura.

Aunque sea capaz de descubrir algunas sílabas por sí mismo, no puede deducir sin ayuda todas las posibilidades silábicas, ni las «leyes» que subyacen en la mecánica lectora. Si no hay una intervención en la enseñanza, no podría acceder a textos nuevos. Esta enseñanza, tal y como nosotros la proponemos, difiere de lo que habitualmente se hace con los métodos silábicos. No partimos de una misma consonante acompañada de las 5 vocales de modo que el niño aprende de memoria «ma, me, mi, mo, mu», a pesar de que esto sea fácil. Ni tan siquiera lo hacemos buscando palabras que contengan esas sílabas, como se hace en algunos métodos, como por ejemplo: «mano, mesa, misa, mono, mulo», que puede ser más motivador y lógico. Como después explicaremos con más detalle, nosotros partimos de sílabas diferentes entre sí, como: ma y pa que el niño ha visto en las palabras que reconoce globalmente. Poco a poco se incorporan todas las sílabas contenidas en las palabras que reconoce globalmente, teniendo sumo cuidado para que el aprendizaje de las sílabas se produzca de un modo natural, sin prisa y sin pausa, por su uso, por interiorización y percepción global, y no por memorización mecánica. Llamamos la atención sobre lo importante que es hacer bien la enseñanza-aprendizaje de las sílabas ya que, como hemos insistido repetidas veces, es preciso que durante todo el proceso lector el alumno comprenda lo que lee, lo haga con fluidez y soltura manteniendo el gusto y la ilusión por la lectura.

Estos requisitos o condiciones permanentes que se mantienen con facilidad durante la primera etapa de la lectura de palabras y frases, pueden descuidarse y perderse cuando se inicia el trabajo con las sílabas. Hay profesionales que han aplicado mal nuestras orientaciones, realizando un aprendizaje silábico "tradicional", haciéndolo como una etapa desligada de la anterior y de la siguiente, perdiendo así todo lo conseguido, haciendo que el niño retroceda, que pierda el interés y la afición lectora. El niño ha sido sometido a un aprendizaje mecánico de las sílabas, en lugar de haber participado en una enseñanza-aprendizaje lúdicos de la mecánica lectora manteniendo la fluidez y comprensión a las que se ha acostumbrado en la fase de «reconocimiento» de palabras y frases. Así, es lamentable que el niño con síndrome de Down, de un modo trabajoso, se preocupe más por el reconocimiento de las distintas sílabas de una palabra, que tiene que recordar y que lee de un modo entrecortado, que por darse cuenta de qué palabra lee y de cuál es su significado. Será difícil que después sea un aficionado a la lectura.

También queremos llamar la atención sobre los métodos fonéticos y gestuales que, según nuestro criterio, pueden añadir dificultades adicionales de aprendizaje y memoria a los niños con síndrome de Down. Si el niño debe aprender un sonido y un gesto y, ante un grafema, recordarlos y ejecutarlos, no puede extrañarnos una lectura lenta, vacilante, entrecortada, sin comprensión. Aunque algunos alumnos mayorcitos pueden aprender todos los sonidos y gestos y los ejecuten, tardarán mucho tiempo en adquirir fluidez, comprensión y gusto por la lectura. Su edad, probablemente por encima de los 10 años, será una dificultad añadida desde el punto de vista psicológico. Como adolescentes, conscientes de su retraso frente al nivel de sus compañeros, pueden vivirlo mal, como un fracaso. Pueden considerarse incompetentes, incapaces, mostrando un rechazo que, a veces, estará «camuflado» bajo conductas evasivas diversas. Nosotros iniciamos al niño con síndrome de Down en el conocimiento y aprendizaje de las sílabas, en el momento en que el niño manifiesta que se ha dado cuenta de que algunas palabras tienen una sílaba igual. Esto lo muestra confundiendo algunas palabras casa y cama, leche y coche, o vaca y vaso. Suele suceder cuando reconoce globalmente unas 50 palabras. Los niños pueden tener entre 5 o 7 años de edad cronológica. Elegimos sílabas directas que están contenidas en las palabras que el niño lee. Las primeras sílabas que elegimos empiezan por diferente consonante. Como es habitual, es preciso tener claros los objetivos a largo, medio y corto plazo, que podrían identificarse con los objetivos generales, los específicos y los operativos o actividades concretas.

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